Si de palabras se trata me gana la torpeza ¿Cómo decirlo?, ¿cómo hablar de la infinita ternura que me inhunda?
Cuando tu manita se aferra a mi dedo cada vez que comes de mí,
cuando en el paseo diario tus ojos hacen el primer parpadeo largo, signo de que te vas rindiendo al sueño,
cuando cada mañana abres por primera vez los ojos, completamente limpios y nos vuelves a reconocer, entonces, la sonrisa,
cuando te canto nuesrta canción y tus ojitos brillan y me regalas esa media sonrisa cómplice,
cuando la emoción te sacude al sentir la tibieza del sol en tus piernas desnudas,
cuando te pones seria y te concentras por completo en la sensación nueva de estar sentada,
cuando sonries sin cansancio ante las mismas canciones, los mismos juegos, como si fuera la primera vez,
cuando simplemente duermes plácida, serena, sin importar nada más,
cuando el sueño termina y los ojitos hinchados vuelven a descubrir el mundo cada vez más tuyo, cada vez menos ajeno.
Así son estos días mios, oleadas constantes de ternura que a veces cortan la respiración y otras, simplemente se derraman incrédulas por mi cara.
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