Lía sigue creciendo, cada vez más rápido, cada vez con más evidencias. Es encantador escuchar su amplio repertorio de ruidos de animales, al inicio fue el león y el caballo y ahora sabe imitar un elefante, un perro, un gato, una vaca, un changuito, un tigre, hacer boca de pescado y hoy aprendió a zumbar como mosca.
Su lengua se presiente ágil y rápida, le vemos en el cotidiano intento de articular palabras; por ahora las más claras son mamá, papá, nena y agua, aunque algunas veces dice ten, aquí está y Kitty (no me vean feo). La pelota es "pa" y la piñata "ta".
Sabe perfectamente dónde está su pelito, sus ojos, su nariz, sus pies, sus manos, su barriga, su pechuguita, su ombligo, sus orejas y hasta sus rodillas.
Con este recuento, más que presumir de la notable inteligencia de nuestra hijita, intento que quienes la quieren y están lejos, puedan imaginarla más claramente y conocerla un poquito a la distanica.
Ante el inevitable paso del tiempo, tuve que tomar la decisión de empezar a destetar, lo haremos de una forma suave y lenta, quitando una toma a la vez. Apenas llevamos dos días sin la primera toma y yo me imaginaba escribiendo sobre el llanto inconsolable de Lía, sobre las horas en vela, el cansancio y la terrible experiencia de quitarle algo que le gusta tanto, pero la verdad, al menos para ella el inicio ha sido tranquilo, sin llanto, sin ansiedad ni desesperación; el único llanto inconsolable que hubo que calmar ayer fue el mio, parece que ella está más lista para la separación que yo. Espero sigamos así que el camino es largo e incierto. Ya les contaré en qué va y cómo sigue y seguimos creciendo.