Lía sigue creciendo, cada vez más rápido, cada vez con más evidencias. Es encantador escuchar su amplio repertorio de ruidos de animales, al inicio fue el león y el caballo y ahora sabe imitar un elefante, un perro, un gato, una vaca, un changuito, un tigre, hacer boca de pescado y hoy aprendió a zumbar como mosca.
Su lengua se presiente ágil y rápida, le vemos en el cotidiano intento de articular palabras; por ahora las más claras son mamá, papá, nena y agua, aunque algunas veces dice ten, aquí está y Kitty (no me vean feo). La pelota es "pa" y la piñata "ta".
Sabe perfectamente dónde está su pelito, sus ojos, su nariz, sus pies, sus manos, su barriga, su pechuguita, su ombligo, sus orejas y hasta sus rodillas.
Con este recuento, más que presumir de la notable inteligencia de nuestra hijita, intento que quienes la quieren y están lejos, puedan imaginarla más claramente y conocerla un poquito a la distanica.
Ante el inevitable paso del tiempo, tuve que tomar la decisión de empezar a destetar, lo haremos de una forma suave y lenta, quitando una toma a la vez. Apenas llevamos dos días sin la primera toma y yo me imaginaba escribiendo sobre el llanto inconsolable de Lía, sobre las horas en vela, el cansancio y la terrible experiencia de quitarle algo que le gusta tanto, pero la verdad, al menos para ella el inicio ha sido tranquilo, sin llanto, sin ansiedad ni desesperación; el único llanto inconsolable que hubo que calmar ayer fue el mio, parece que ella está más lista para la separación que yo. Espero sigamos así que el camino es largo e incierto. Ya les contaré en qué va y cómo sigue y seguimos creciendo.
Para las que no tuvimos la fortuna de tener leche para nuestros bebés, es una maravilla saber que nuestro amor la tuvo por un año!!! Entiendo que debe ser lo máximo y que la destetada sea un sacrificio para la mamá, pero ella, ...que madurita! Al parejo de ella, crece nuestro amor. La Mona
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