Ojitos redondos y fijos, abiertísimos, no se percibe su parpadeo, el cuerpo atento, a veces un poquito asustado pero no tanto como para dejar de mirar.
Lía sentada en mis piernas, sorprendida con el teatro, su primera vez en contacto con este arte extraño e hipnotizante.
¿Aguantará?, ¿le gustará?, ¿entenderá? Pues aguantó, le gustó y entendió. Después de 50 minutos de espectáculo, ella quería otro ratito. Al salir repetía lo que vió. "Uga baladilla", "huevo voló", "bañó bubujitas", "se cayó".
Qué placer verla así, qué privilegio disfrutar su asombro ante lo nuevo, ante lo bueno de la vida.
El día de ayer no acabó con eso, de regreso de casa de sus abuelos, en el aburrimiento de un trayecto largo en coche, aprendió a quitarse y ponerse sóla los zapatos, cada vez que lo hacía se emocionaba, se enorgullecía y pedía más, repitió la operación cerca de cuarenta veces.
El fin de semana cerró con su primer baño formal en regadera, ratita flacucha, mojada y contenta que sale y entra a una cubeta hasta dejar molida la espalda de su padre.
BIENVENIDAS, LIA Y MAMA. Extrañábamos mucho, de hecho, abrí el blog sin mucha esperanza y.....me encantó. No es solo un pedacito del corazón para ella, es el corazón entero y no puedo sino agradecer que sea tan feliz y que disfrute de todo. El teatro, en especial, me encantó. Por favor no dejen de escribir, será para ella una maravilla poder leer sus pasos de grande. Checha
ResponderEliminar¡Felicidades por tu niña!
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