miércoles, 22 de abril de 2009

Un leoncito


Estos días por la casa merodea un cachorro que ruge como león o tigre o dinosaurio y que está aprendiendo a hacer cariñitos o a dar besos (sobretodo a un oso suertudo).
Cada día se transforma y nos sorprende con algo nuevo. Así, imita a su papá en el juego en que su panza se convierte en carretera para un cochecito.
No disimula la cara de orgullo cuando logra hacer sonar sóla la marimba y voltea a vernos buscando una felicitación.
Cada vez que ve a su papá sin camisa pide insistentemente meter su dedito en el ombligo para oír el riiing que le acompaña.
Tiene por juegos preferidos, aventar con fuerza objetos al suelo y meter las manos en el agua.
Se ríe casi de cualquier gracia que haga su padre y puede pasar horas frente al espejo dándose topes "chiquitititos".
Basta con que alguien mencione la palabra agua o de un trago en su presencia para que ella lo acompañe con un aahhh con la boca muy abierta.
Hace ojitos, narices, pon pon tata o tortillitas, aprendió a decir nena y lo repite cada vez que ve una o que yo le recuerdo que sabe decirlo.
La lista seguiría un buen rato y cada día se suman nuevos aprendizajes, nuevos logros que la ponen contenta y nos acercan y nos permiten relacionarnos y entendernos mucho mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario