jueves, 14 de mayo de 2009

El Chico


Desde antes que naciera ya soñaba con llevarla al Chico, será que recuerdo la sensación de ser niña y estar ahí, libre, rodeada de verde y en fusión con la naturaleza.
Como muchos saben , su primera visita fue trágica porque casi llegando tuvimos que emprender el regreso llenos de fiebre, llanto y malestar.
Estos días pasados, un virus parecido pero más fuerte visitó la ciudad de manera concurrida y cansados del miedo y el encierro decidimos refugiarnos en el Chico, no sin el nervio de la experiencia anterior en el cuerpo.
Afortunadamente esta segunda visita fue un éxito, cumplió finalmente las expectativas creadas durante tanto tiempo. Lía estuvo feliz, desbordada diría yo, eufórica de ganas de verlo todo y absorber tanta novedad y así, vibró en contacto íntimo con los cuatro elementos. Disfrutó el aguita del pequeño río que corre alrededor de la casa día y noche, aventó piedras al estanque para salpicar y observar las onditas creadas, vió el fuego de la chimenea e intentó apagarlo de un soplido sin conseguirlo (ver foto), respiró cuatro días de aire puro, tocó las flores, conoció los guajolotes, los borregos y los gatos de cerquita, enloqueció de gusto varias tardes en el cuato de Tere con la música y los osos, durante el día se saltó la siesta con tal de no perderse un ratito de juego y en la noche durmió a pierna suelta como ya quisiéramos que lo hiciera en la ciudad.
Esta fue la primera de muchísimas más y no hay duda que ella aprenderá a amar ese lugar mágico y a añorarlo igual que nosotros y no hay duda que será en nuestras vidas lugar de encuentro, de paz, de emoción alegre y ahora con ella que todo lo intensifica.

3 comentarios:

  1. Bendito lugar que los hace tan felices a ustedes y especialmente a ella!!!!

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  2. Seguro que El Chico se convertirá en esa parte esencial de la vida, como lo es de todos nosotros, estando cerca o lejos. Después de que la familia se fue mermando y El Chico se quedó solitario, ahora se vuelve a llenar poco a poco, de risas, de mesas grandes y largas y hermosas tardes en el jardín. Muchos besitos y seguro que va a acabar por apagar la chimenea.

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  3. Necesito tanto estar en el chico con Lía...
    Cuando vaya, seguramente ya no solo aventará piedras al río, sino que se meterá con las botitas de plástico que tanto usamos...
    No crezcas tan rápido Lía, espérame tantitito

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