martes, 10 de marzo de 2009

Explorando


Se supone que sentarse sola la hace pertenecer a las bebés de segunda etapa, entonces hace un par de semanas que Lía entró en ésta. No sé bien lo que en teoría significa eso, lo que si sé es que Lía crece y crece, madura, cambia y exige. Por supuesto los juegos sentada son otros, ahora pasa largos ratos explorando cajas con chácharas que ponemos a su alcance; tiene ya un amplio conocimiento de mi caja de collares, la de pulseras, la de objetos surrealistas de su papá, la de triques de su cuarto y otras. Va sacando cada cosa, algunas no son causa de interés y simplemente las avienta con desdén, pero después de un rato siempre hay un afortunado objeto que logra llamar su atención y entonces lo observa como las personas adultas no sabemos hacerlo ya. Lo toca, lo suena, lo lame, lo rasca,lo choca, lo eleva, lo sacude, lo palpa, lo esconde lo busca, lo enreda, lo jala y después de un tiempo lo olvida y lo cambia por otra cosa más novedosa, más musical.
Así descubrió que las pequeñas piedras de río suenan más fuerte si se les avienta sobre la duela en vez de la alfombra y que la tapa de la caja metálica es ideal para lograr un sonido retumbón intenso y divertido.
Cada día descubre algo nuevo, cada día es más tangible y sorprendente su inteligencia y cada día me emboba más su energía y su avidez de absorber la vida.

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