lunes, 23 de marzo de 2009

Los nombres marcan


Varios años antes de que Lía llegara, mi compañero y yo acordamos que si un día teníamos una hija se llamaría Migajita, aunque cuando supimos que venía una niña en camino, pensamos que sería mejor llamarla Lía. Sin embargo algo del alma de Migajita ha empezado a manifestarse en Lía por estos días. En general no es sencillo que coma, con la fruta se enoja y voltea la cabeza, con la verdura debe estar de muy buen humor para comer una cantidad decorosa, sin embargo, hasta ahora jamás se ha negado ante el ofrecimiento de migajitas de pan, puede ser salado o dulce, duro o blando, no importa siempre y cuando sean migajas, saborea la primera y vuelve a abrir la boca, una, dos, veinte veces para seguir recibiéndolas como si intuyera que una parte suya es y será siempre Migajita. Nuestra Lía Migajita.

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